Abinader pide sacrificio… pero no toca los millones que asfixian al pueblo Por Winston Hernández La Vega. El presidente de la República volvió a dirigirse al país con un mensaje reiterativo: pedir sacrificios a la población. Sin embargo, más allá del discurso, la realidad económica que enfrentan las familias dominicanas continúa agravándose sin que se anuncien medidas concretas para aliviar la carga. El planteamiento presidencial, centrado en advertencias, contrasta con una situación fiscal donde el Gobierno deja de percibir entre RD$300,000 y RD$400,000 millones anuales por evasión fiscal, una cifra que evidencia fallas estructurales en la recaudación sin que se perciban acciones contundentes para corregirlas. A esto se suma el sistema eléctrico nacional, que representa uno de los mayores compromisos económicos del país. Cada año, el Gobierno destina más de RD$100,000 millones en subsidios eléctricos, mientras persisten pérdidas de entre un 25% y un 30% de la energía generada, producto de ineficiencias operativas y conexiones irregulares. En paralelo, el gasto en subsidios de combustibles también impacta significativamente las finanzas públicas. Solo en apoyo a generadoras eléctricas, el Gobierno asigna alrededor de RD$9,944 millones, mientras el sector transporte recibe más de RD$3,265 millones anuales, sin que esto se traduzca en una reducción sostenida del costo de vida para la población. En el ámbito político, el financiamiento a los partidos representa otra carga relevante. Anualmente, el Gobierno entrega aproximadamente RD$1,260 millones en fondos públicos a las organizaciones políticas, cifra que aumenta considerablemente en períodos electorales, pudiendo alcanzar entre RD$5,000 y RD$10,000 millones al sumarse aportes privados. A estos montos se agregan beneficios legislativos que han sido objeto de cuestionamientos. El país deja de recaudar más de RD$1,025 millones en exoneraciones de vehículos para congresistas, mientras el denominado “barrilito” distribuye más de RD$252 millones al año entre senadores para asistencia social. En este contexto, surge una interrogante directa: ¿por qué el presidente no habló de recortes de gastos para eliminar o reducir estos privilegios que siguen cargando las finanzas públicas? Más aún, en medio de este llamado al sacrificio, el propio Gobierno ha destinado alrededor de RD$1,500 millones a dos agencias publicitarias, una decisión que ha generado cuestionamientos en sectores que consideran contradictorio pedir esfuerzos a la población mientras se mantienen altos niveles de gasto en comunicación oficial. El debate no es solo económico, sino también de prioridades. Mientras se insiste en la necesidad de ajustes por parte de la ciudadanía, persisten estructuras de gasto que no han sido revisadas ni reducidas en momentos de presión económica. Especialistas coinciden en que la sostenibilidad fiscal no solo depende de mayores ingresos, sino también de una administración más eficiente del gasto público, mayor transparencia y decisiones que reflejen coherencia entre el discurso y la práctica gubernamental. Entretanto, las familias dominicanas continúan enfrentando el aumento del costo de la vida, en un escenario donde el sacrificio parece ser una constante para el pueblo, pero no necesariamente para quienes manejan los recursos.